Un sujeto afirma el enunciado A y le pide a un segundo sujeto que intente demostrar que el enunciado A no es cierto. Si el segundo sujeto fracasa en su demostración, el primer sujeto dirá que su enunciado es cierto. Se trata del argumento ad ignorantiam: si no puedes probar que lo que yo digo es falso, entonces lo que yo digo es verdadero.
Lo increíble es que aún hoy se siga usando este argumento continuamente: demuestra que no he visto un ovni, demuestra que no hay fantastmas en tal hotel abandonado, demuestra que mi péndulo no te adivina el futuro, etc.
Pues yo les digo a estos seguidores ikerjimenianos: hoy he viajado al futuro y he conocido a mis nietos, tenían elefantes rosas con medias turquesas. Demostradme que es falso. Este tipo de argumentación puede llevar a defender enunciados absurdos, aunque también es útil para la sociedad: todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario.
Por último un texto de Locke en el que cataloga los argumentos en cuatro clases:
Antes de abandonar este asunto deberíamos reflexionar un poco sobre estas cuatro clases de argumentos.... El primero consiste en recibir las opiniones de aquellos hombres que, por su aprendizaje, por su eminencia, por su poder o por alguna otra causa, han adquirido una reputación y la han asentado con autoridad ante los demás. Cuando los hombres han sido elevados a cualquier clase de dignidad, se considera una falta de modestia, en otros, contradecirles en cualquier asunto, o poner en duda la autoridad de aquellos hombres que ante los demás la tienen. Se suele censurar el que un hombre no abandone rápidamente su propuesta ante la de otros autores ya consagrados, considerándolo como un acto de orgullo desmedido; ....El que basa sus tesis en unas autoridades semejantes, piensa que siempre debe de triunfar en su causa, y se muestra dispuesto a calificar de imprudente a cualquiera que ose contradecirlas. Esto es lo que pienso se puede llamar «argumentum ad verecundiam»...En segundo lugar, otra forma de la que los hombres se valen comúnmente para acallar a los demás, y para obligarlos a aceptar sus juicios y a recibir las opiniones en debate, estriba en exigir al adversario que admita lo que ellos alegan como una prueba, o que designen otra mejor Y a esto es a lo que llamo «argumentum ad ignorantiam».... Una tercera forma consiste en obligar a un hombre mediante consecuencias extraídas de sus propios principios a concesiones. Esto es lo que ya se conoce con el nombre de «argumentum ad hominem»..... La cuarta manera consiste en el empleo de pruebas extraídas de los fundamentos del conocimiento o de la probabilidad. Es a lo que llamo «argumentum ad judicium». Este, entre los cuatro, es el único que conlleva una verdadera instrucción y que nos hace adelantar en el camino del conocimiento...ya que, tal vez, me puede llevar hacia la reflexión de la verdad. (Referencia)
Lo increíble es que aún hoy se siga usando este argumento continuamente: demuestra que no he visto un ovni, demuestra que no hay fantastmas en tal hotel abandonado, demuestra que mi péndulo no te adivina el futuro, etc.
Pues yo les digo a estos seguidores ikerjimenianos: hoy he viajado al futuro y he conocido a mis nietos, tenían elefantes rosas con medias turquesas. Demostradme que es falso. Este tipo de argumentación puede llevar a defender enunciados absurdos, aunque también es útil para la sociedad: todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario.
Por último un texto de Locke en el que cataloga los argumentos en cuatro clases:
Antes de abandonar este asunto deberíamos reflexionar un poco sobre estas cuatro clases de argumentos.... El primero consiste en recibir las opiniones de aquellos hombres que, por su aprendizaje, por su eminencia, por su poder o por alguna otra causa, han adquirido una reputación y la han asentado con autoridad ante los demás. Cuando los hombres han sido elevados a cualquier clase de dignidad, se considera una falta de modestia, en otros, contradecirles en cualquier asunto, o poner en duda la autoridad de aquellos hombres que ante los demás la tienen. Se suele censurar el que un hombre no abandone rápidamente su propuesta ante la de otros autores ya consagrados, considerándolo como un acto de orgullo desmedido; ....El que basa sus tesis en unas autoridades semejantes, piensa que siempre debe de triunfar en su causa, y se muestra dispuesto a calificar de imprudente a cualquiera que ose contradecirlas. Esto es lo que pienso se puede llamar «argumentum ad verecundiam»...En segundo lugar, otra forma de la que los hombres se valen comúnmente para acallar a los demás, y para obligarlos a aceptar sus juicios y a recibir las opiniones en debate, estriba en exigir al adversario que admita lo que ellos alegan como una prueba, o que designen otra mejor Y a esto es a lo que llamo «argumentum ad ignorantiam».... Una tercera forma consiste en obligar a un hombre mediante consecuencias extraídas de sus propios principios a concesiones. Esto es lo que ya se conoce con el nombre de «argumentum ad hominem»..... La cuarta manera consiste en el empleo de pruebas extraídas de los fundamentos del conocimiento o de la probabilidad. Es a lo que llamo «argumentum ad judicium». Este, entre los cuatro, es el único que conlleva una verdadera instrucción y que nos hace adelantar en el camino del conocimiento...ya que, tal vez, me puede llevar hacia la reflexión de la verdad. (Referencia)



6 Déjame tu opinión:
Mi querida Tetera de Russell :)
jeje, ya veo que te mola la filosofía de la ciencia... me alegro. Aunque se te nota a kilómetros por el resto de tus comentarios, no sólo por citar a Sr. Bertrand Russell.
Y el comentario ad ignorantiam está de moda, igual que lo estuvo el ad verecundiam. A lo mejor, porque lo estuvo el ad verecundiam. Merece la pena analizar por qué no hay miedo a decir cualquier cosa. A mí me da pánico escribir algo poco documentado. ¡No sea que vayan a emplear contra mí el ad hominen en el resto de mis post!
¿Ha habido alguna época en la que estuviera de moda el ad judicium? Yo no sé de ninguna. ¡Pobre Locke! Tanto trabajo pa'na'.
Ese tipo de argumentos es ''peligroso'' porque descoloca, distrae de la verdadera discusión y puedes llegar a perder la referencia del ''ad judicium'' como espíritu del debate, que se supone que es lo deseable. Aunque sea una falacia lógica (el caso de la Tetera de Russell, tan bien traido por irreductible, o de mi querido MONESVOL), a veces te deja tan turbado que no sabes cómo reaccionar. ¿Alguna idea por si me da por apuntarme a la liga de debate universitario o algo de eso? :-)
Partimos de que si alguien afirma algo, no basta con eso, debería aprovisionarse de intrumentos para demostrarlo. No sé, yo creo que éste tipo de argumentos ,tan utilizados en las pseudociencias, se pasan la falsabilidad por el forro...
Recomiendo la lectura de «Dialéctica erística o el arte de tener razón en treitna y ocho estratagemas», de Arthur Schopenhauer. Toda una joya en la que desglosa las diversas estrategias para ganar una discusión indpendientemente de la verdad, y la defensa frente a muchas.
Conocerlas es de gran ayuda a la hora de detectarlas, y después de leerlo he podido comprobar que las ocasiones en las que se usa son muchísimas. A veces, incluso, inconscientemente.
Gracias por la recomendacón, dadvidmh
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