Este post tiene como objeto polemizar sin piedad ni miramientos. Si, así de claro. Sólo pido que no se me insulte aludiendo a mis ancestros, que no tienen la culpa de mi andar a contracorriente. Porque sólo los peces muertos se dejan llevar por la corriente, yo voy a contracorriente porque me siento muy vivo. Hoy, como el amigo José Antonio, voy a perder muchos lectores (es normal que le cojee la mesa).
Cuando se convoca una huelga el trabajador suele preguntarse: ¿cuál es el objetivo? Sin embargo, la pregunta desde mi perspectiva, es errada. Creo que debe ir en otro camino: ¿cuáles son las consecuencias? Hoy no estamos en la sociedad de Tiempos modernos ni la gran parte del vulgo (¿proletariado?) trabaja explotada para un patrón en el que cagarse con descalificativos. Si trabajas en una empresa de engranajes o tornillos y haces una huelga de brazos caídos, por qué no decirlo, estás jodiendo de mala manera a la empresa. Simplemente porque paras la producción. Ahí la huelga tiene un sentido extraordinario. Si trabajas en un parque temático, qué te voy a decir: dejar de trabajar significa cerrar el parque. En mi sector, el educativo, si haces un parón, le estás haciendo un favor extraordinario a las administraciones: se quedan con tu dinero. Es una cuestión de matemáticas: a más gente que hace huelga más dinero que le regalamos a los que nos pagan. Y a ellos, les da absolutamente lo mismo que trabajes o no. Y si tienen hijos, saben que pueden dejarlos en el instituto: por ley se deben garantizar unos servicios mínimos. La huelga en la enseñanza es motivo de fiesta para los chavales, mientras ignoran el aire añejo sesentayochero que tiene para sus vetustos profesores. No seamos ingenuos, esa es la realidad.
Los tiempos han cambiado (ya no son modernos) y debe cambiar el formato de las quejas y reclamaciones. Ya se ha inventado el mayo del 68, la revolución de los claveles y las caceroladas. Seguir repitiendo las mismas pautas en distintos lugares y épocas es ser un desubicado y un desfasado. La alienación del siglo XXI no viene de la empresa privada, puede venir de algunos compañeros, de los sindicatos o los propios medios de comunicación. Hoy te ningunizas siguiendo la corriente. Está muy bien que un estudiante universitario (¡debe ser así!) lleve una camiseta del Che junto a una gorra negra y roja, pero ser trabajador con hipoteca y factura de la luz es ya otra cosa. ¿Hay que movilizarse? ¡Por supuesto!, pero busquemos alternativas.
El derecho a la huelga lleva implícito el derecho a la No huelga. Es algo fundamental en un pais democrático, pero parece que la democracia falla, porque cuando dices estas cosas te miran mal y te dicen insolidario. ¿Dedicas tú tus tardes a dar clases gratis a antiguos alumnos para selectividad? ¿Sabes tú a qué dedico parte de mi dinero? No, ¿verdad? No me hables de solidaridad. Mañana veremos cómo los anclados en el siglo XIX insultan y degradan a los que quieren trabajar para que hagan huelga. Qué bonita democracia, qué bonita libertad.
Cuestión de matemáticas. El miércoles amanecerá con la guerra de los números. Los sindicatos gritarán el éxito de la huelga mientras el gobierno proclama un vaticinado fracaso colosal. Las televisiones se recrearán en las peleas y, si hay sangre, mejor. Huelga, democracia y matemáticas.
Y, por supuesto, perfecto por el que quiera huelga. Mi felicitación, mi apoyo. Cada cual es libre. Te he dejado ser libre, ¿por qué no me dejas ser libre a mí también?
Puedes ver Tiempos modernos en Youtube.
Cuando se convoca una huelga el trabajador suele preguntarse: ¿cuál es el objetivo? Sin embargo, la pregunta desde mi perspectiva, es errada. Creo que debe ir en otro camino: ¿cuáles son las consecuencias? Hoy no estamos en la sociedad de Tiempos modernos ni la gran parte del vulgo (¿proletariado?) trabaja explotada para un patrón en el que cagarse con descalificativos. Si trabajas en una empresa de engranajes o tornillos y haces una huelga de brazos caídos, por qué no decirlo, estás jodiendo de mala manera a la empresa. Simplemente porque paras la producción. Ahí la huelga tiene un sentido extraordinario. Si trabajas en un parque temático, qué te voy a decir: dejar de trabajar significa cerrar el parque. En mi sector, el educativo, si haces un parón, le estás haciendo un favor extraordinario a las administraciones: se quedan con tu dinero. Es una cuestión de matemáticas: a más gente que hace huelga más dinero que le regalamos a los que nos pagan. Y a ellos, les da absolutamente lo mismo que trabajes o no. Y si tienen hijos, saben que pueden dejarlos en el instituto: por ley se deben garantizar unos servicios mínimos. La huelga en la enseñanza es motivo de fiesta para los chavales, mientras ignoran el aire añejo sesentayochero que tiene para sus vetustos profesores. No seamos ingenuos, esa es la realidad.
Los tiempos han cambiado (ya no son modernos) y debe cambiar el formato de las quejas y reclamaciones. Ya se ha inventado el mayo del 68, la revolución de los claveles y las caceroladas. Seguir repitiendo las mismas pautas en distintos lugares y épocas es ser un desubicado y un desfasado. La alienación del siglo XXI no viene de la empresa privada, puede venir de algunos compañeros, de los sindicatos o los propios medios de comunicación. Hoy te ningunizas siguiendo la corriente. Está muy bien que un estudiante universitario (¡debe ser así!) lleve una camiseta del Che junto a una gorra negra y roja, pero ser trabajador con hipoteca y factura de la luz es ya otra cosa. ¿Hay que movilizarse? ¡Por supuesto!, pero busquemos alternativas.
El derecho a la huelga lleva implícito el derecho a la No huelga. Es algo fundamental en un pais democrático, pero parece que la democracia falla, porque cuando dices estas cosas te miran mal y te dicen insolidario. ¿Dedicas tú tus tardes a dar clases gratis a antiguos alumnos para selectividad? ¿Sabes tú a qué dedico parte de mi dinero? No, ¿verdad? No me hables de solidaridad. Mañana veremos cómo los anclados en el siglo XIX insultan y degradan a los que quieren trabajar para que hagan huelga. Qué bonita democracia, qué bonita libertad.
Cuestión de matemáticas. El miércoles amanecerá con la guerra de los números. Los sindicatos gritarán el éxito de la huelga mientras el gobierno proclama un vaticinado fracaso colosal. Las televisiones se recrearán en las peleas y, si hay sangre, mejor. Huelga, democracia y matemáticas.
Y, por supuesto, perfecto por el que quiera huelga. Mi felicitación, mi apoyo. Cada cual es libre. Te he dejado ser libre, ¿por qué no me dejas ser libre a mí también?
Puedes ver Tiempos modernos en Youtube.
Actualización (22:30 h): a raíz de un tuit de @Davidmh_ caigo en la cuenta que no comenté algo. En mi centro, para colmo, es la semana de los últimos exámenes del trimestre. Tienen los exámenes apretadísimos, si les quitas el día de mañana tienes que repartirle los exámenes entre el miércoles y el viernes. ¿Qué culpa tienen los alumnos de las idioteces del gobierno? Los alumnos no tienen que pagar nada.



